Estados Unidos está desinteresado en ayudar a Palomares a limpiar los restos radiactivos
Sandra López Vilches. Madrid 19 de Enero de 2011
El mundo entero se convulsionó con la tragedia de los 33 mineros que quedaron atrapados en Chile. La historia acabó bien y los mismos protagonistas se jugaron una buena baza; a nadie se le pasó por alto la expectación mediática que siguió día a día a estos chilenos y ellos mismos se aseguraron una vida mejor al vender los correspondientes derechos para la creación de películas. Es en este contexto donde aparece EEUU como héroe de Hollywood y presta, sin pensárselo dos veces, tecnología de la NASA para asegurar el final feliz.
Por el contrario, la sociedad internacional ha mirado a otro lado a medida que las cámaras también se olvidaban poco a poco de Haití. Y en ese olvido mediático que condena a la insignificancia se ha quedado varada Palomares.
En 1966 cuatro bombas atómicas cayeron en esta pedanía almeriense por culpa de un choque entre aviones provenientes de EEUU. Después de varios años de tranquilidad los habitantes de Palomares se llevaron las manos a la cabeza al conocer que los cuidados americanos habían sido irrisorios e insuficientes. Para más INRI, la organización Wikileaks ha evaporado la cortina de humo. Ahora sabemos que Washington se despreocupó de Palomares y que se niega a colaborar para limpiar el suelo contaminado, ayuda sin la cual sería imposible esta tarea.
Sólo hay ilusiones y futuros proyectos en esos terrenos. No hay espectáculos, monstruos mutados por la radiactividad ni imágenes de niños desconsolados. Tengamos fe en que baste con el sentido de la justicia, la responsabilidad y la honradez.
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