Fuenlabrada, 07/07/11 La carrera puede ser un lecho de rosas hasta que la vocación se mezcla con el mundo profesional. Muchos becarios hablarán sobre la gratificación de trabajar y ser reconocido en un medio; otros protestarán contra un horario duro o un sueldo demasiado bajo. No dormir o ser “explotado” puede ser suficiente sueldo si hay un fin, un futuro, unas ganas de progresar.
Pero el becario está jugando otro papel en las empresas; contratarles supone un ahorro de dinero y son fácilmente reemplazables por cualquier otro becario. Propicia una formación en lo mejor de los casos, sí, pero este abuso está eliminando numerosos puestos de trabajo.
En medio de esta situación de crisis y expedientes de regulación de empleo, se tiran piedras sobre nuestro mismo tejado y se pone trabas a futuro de profesionales potenciales.
No obstante, la demanda de becarios también es cada vez menor y a su vez, la formación dentro de la profesión. El utilizar estudiantes en prácticas para abaratar costes es un ejemplo más de tácticas – tanto en los medios como en otra empresa en España- que trata de solventar la crisis con un salvavidas efímero, inútil.
Sólo queda un camino duro y lleno de sacrificios para el estudiante que quiere estabilizarse en esta profesión. La paciencia y la dedicación serán las herramientas para que esta generación consiga levantar esta situación; una situación de crisis mundial pero a la que todos hemos contribuido.